Libélula
Hay días (días, no noches), en los que el viento de poniente entra con fuerza, y casi con rabia por las ventanas. El cielo tiene entonces la común cualidad de estar un poco nublado, pero no con calima, sino con unas nubes algodonadas y perfectas. Algunas reflejan la luz y son blanquísimas, otras absorben la sombra y son de un azul grisáceo El viento es siempre frío, y al cruzar la habitación en dirección al patio, disminuye la temperatura de la habitación al menos un par de grados. Justo enfrente de mi ventana hay un embalse de agua subterránea, que lentamente ha ido aflorando a la superficie hasta formar un lago (la vida hace tiempo que surgió en él, como de las aguas primigenias). No está ahí por ningún motivo, sólo está, sin más. Muchos tipos de pájaros vienen a beber de este agua ponzoñosa (y muchas clases de insectos), y de insectos. El riesgo de tener abiertas las ventanas todo el día, es que algunos entren y se posen en el alféizar, o se agarren con sus patitas peludas a las cor...